Cuando te unes a un programa de Afiliación y eliges qué quieres patrocinar, el comercio te proveerá de un “código único de afiliado” que tu debes usar para referir a tus seguidores al producto. A su vez, este código será utilizado para realizar el seguimiento de las conversiones que se realicen a través de tu ID de afiliado. Tu también puedes usarlo para controlar tus comisiones y performance. O sea para hacerlo simple, te dan un Link que usarás para referir clientes a su sitio; cada vez que alguien use ese link para ingresar a su sitio, quedará registrado que ese cliente te pertenece. . ¡Así de simple!
Lo bueno de todo esto, es que el cliente no tiene porque comprar en el mismo momento en el que pasa de tu web a la del vendedor. En la mayoría de casos, los vendedores te permiten recibir la comisión si ese cliente vuelve en un plazo de 30 dias, (los hay que mas dias y los hay que menos) y compra algo durante ese periodo. Esto se consigue de forma automática a través de los cookies.
Enmarcado dentro de lo que habitualmente se conoce como performance marketing (marketing de resultados), el marketing de afiliación no es otra cosa que la extrapolación al mundo digital de la figura tradicional de “comisionista”. Un individuo promociona tus productos a través de material personalizado (banners, URLs…) y si se cumplen los requisitos impuestos por la marca (descargas, compras, registros…), el afiliado recibe una comisión. La ventaja de este tipo de sistema es que actúa en dos dimensiones distintas:
En cualquier caso, el marketing de afiliación es interesante siempre y cuando el comerciante disponga de una web optimizada para las ventas. Es decir, cuando su espacio virtual está preparado para traducir en ventas, registros, altas, etc. el tráfico que reciba. Para ello es importante que todo el material que el anunciante facilite a los afiliados esté actualizado, sea de calidad, se haya confeccionado de manera interesante y atractiva, etc.
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